Cirugía mínimamente invasiva

Cirugía mínimamente invasiva

Dr. Vincenzo Langerame

Los trastornos funcionales del antepié se caracterizan por la deformidad y el dolor, destinados a empeorar al mismo tiempo. En las últimas décadas se han ideado y propuesto muchas técnicas quirúrgicas. Desafortunadamente, el denominador común es sólo uno: la capacidad invasora. También se debe considerar un dolor postoperatorio muy importante. Esto significa que pocos pacientes están dispuestos a someterse a una cirugía, ya que los mantendría alejados de sus actividades durante mucho tiempo.

 

Las técnicas mínimamente invasivas nacieron en 2008 a partir de una serie de estudios realizados por el Dr. Mariano De Prado en España y Steven Isham en Estados Unidos. Estas técnicas evitan las incisiones quirúrgicas y el uso de medios metálicos para estabilizar las correcciones óseas realizadas. Su diseño ha permitido mejorar técnicamente y aumentar la eficacia de los procedimientos realizados. Desde allí, una gran muestra de pacientes se acercó a la cirugía. El número de pacientes convencidos de la eficacia de estas técnicas está destinado a crecer cada vez más; el pie dolorido debe ser considerado como una verdadera plaga social, que afecta especialmente a los pacientes de edad avanzada.

Patologías como el hallux valgus, los dedos del pie en martillo, la metatarsalgia, el neuroma de Morton, el hallux rígido y la columna vertebral calcánea se han convertido en procedimientos frecuentes y eficaces. Estas operaciones también se pueden realizar de forma ambulatoria, pero sobre todo con anestesia local, con una ligera sedación. El paciente tiene la posibilidad de caminar inmediatamente después de la operación, inclinando el pie plano, con una sandalia dedicada. El control fluoroscópico intraoperatorio guía el gesto quirúrgico. Después de 15 días de cirugía, el vendaje se renueva. Después de otros 15 días, el vendaje se retira completamente y el paciente puede volver a usar un zapato normal.

 

Las dos empresas quirúrgicas más importantes, AFOAS y EFAS, respectivamente, EE.UU. y Europa, de las que también soy miembro, apoyan y patrocinan el uso de estas técnicas. Este apoyo fue confirmado recientemente durante una convención en Boston y otra en Barcelona. Los instrumentos en uso consisten en una unidad de programación (con los diferentes ajustes), terminales esterilizados (no desechables) y fresas óseas con diferentes geometrías (desechables). La posibilidad de evitar el uso de la banda isquémica hace que los procedimientos estén absolutamente libres de complicaciones, especialmente infecciosas. Esta es otra gran ventaja de los procedimientos mínimamente invasivos.